Gracias por (no) fumar
Hoy es el día mundial sin fumar (sin tabaco lo llaman eufemísticamente… ja! Ojalá los que fuman, fumaran sólo tabaco) y realmente lo lamento… Que sea un sólo día, digo, porque por mí que fueran por lo menos 300 en el año.
No tan queridos fumadores: su humo molesta. Miren, en serio, no tengo problemas en que se maten como mejor les dé la gana, al contrario, creo que vivimos en un mundo superpoblado y tanto mejor si algunos se despachan antes (ojalá fueran los que tienen menos que aportar, pero eso ya es pedir demasiado). En serio, no tengo problema con la libertad de las personas para matarse como mejor les venga en gana*, siempre y cuando eso no afecte mi propio metro cuadrado. Son las reglas del juego, you know: mi libertad termina donde comienza la del otro. Una frasecita que parece tan simple y que, sin embargo, es tan compleja.
Por supuesto que su cigarrillo afecta mi libertad: no sólo me hacen fumadora pasiva, ergo, envenan mis pulmones (como si no tuvieran suficiente con la contaminación de esta maldita ciudad), sino que, además, es francamente desagradable el olor del humo del cigarrillo (ojalá fuera sólo tabaco, pero esa mezcla asquerosa huele podrida).
Pasa que el humo del cigarro es algo totalmente invasivo: no sólo se te queda pegado en los pulmones, sino que en la ropa, en el pelo y, en los fumadores compulsivos, hasta en la piel (lo que es altamente anti-erótico, chicos; realmente da asco besar a una persona pasada a pucho**).
Lo confieso: detesto al cigarrillo, al humo del cigarrillo y, por extensión, a los fumadores que parecen chimeneas, esos que si no se fuman un cigarro cada media hora no saben qué hacer con las manos, los que se quedaron en la fase bucal y más encima son adictos no reconocidos. A esos, a ustedes: ¿no les tincaría fumar dentro de una escafandra, por ser?
Lo peor de todo es que hay pocos lugares para que los no-fumadores podamos a salir a tomarnos un trago*** y (que yo sepa) no existen discoteques para no fumadores, si quiero ir a una
Con el tiempo me he tenido que ir haciendo una “ruta del no-fumador” con lugares donde puedo ir a comer, tomar té o tomarme un trago sin tener que estar soportando a una chimenea al lado. Es curioso cómo en algunos restaurantes, que se jactan de tener una cocina de nivel internacional, admitan a fumadores: con tanto humo el sentido del olfato se atrofia y, por ende, el sentido del gusto (por eso siempre desconfío de estos lugares).
Lamentablemente el día sin fumar no sirve de nada: ni los no fumadores podemos respirar tranquilos, ni los fumadores dejarán de suicidarse lentamente. Al fin y al cabo para muchos, hace rato que fumar ya dejó de ser una opción (aunque sigan teniendo esa tierna ilusión).
Si no han visto esta película, se las recomiendo totalmente ;) (esta es la primera escena, para que se enganchen =P).
PD: Por cierto, no encuentro nada más chistoso que la contra reacción de los fumadores en países con legislaciones altamente restrictivas en el tema del cigarrillo, como que fumar volvió a ser contestarios para ellos, se juran James Dean y minas liberadas de los años 20. Es como un deja vu.
PD2: Y para los que se pregunten: sí, si fumé de mona a los 14 años y dejé de hacerlo en honor a mi bolsillo, mis pulmones y mis neuronas.
* Lo cual incluye la eutanasia, por supuesto. En algún otro post la defenderé.
** Además la piel les queda con un sabor ácido, en serio, me lo contaron.
*** Conozco sólo uno, agradezco datos